Nos encontrábamos solos él y yo. Frente a frente, demasiadas horas sin el frota-frota. Nos miramos y pensamos
-qué sería de ti sin mi y yo sin ti-. Sin más, extendí mi famélico y flácido brazo y miré la lata, cuya boca la formaba un perfecto chochito siliconoso con olor a neumático.
[To be continued]
No hay comentarios:
Publicar un comentario